Alex se separó de la pared de un salto, pálido como el papel. Nuria, que acababa de despertar sobresaltada en su dura silla, soltó un grito ahogado y corrió hacia las puertas del pasillo principal.
—¡¿Qué pasó?! ¡Dígame qué le pasó a mi esposo! —exigió Nuria, agarrando a la enfermera de los brazos c