Capítulo 142
La risa de Victoria Armand murió en su garganta al instante.

Darío Montenegro estaba parado en el umbral de la sala de juntas. Llevaba la respiración agitada, como si hubiera corrido desde el aeropuerto hasta ahí. Sus ojos negros, furiosos y oscuros, recorrieron la escena en una fracción de segundo
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