Claire Hawthorne fue la primera en verlos, y sus ojos se iluminaron al ver a su hijo. —¡Derek! —exclamó, con un tono que al instante denotaba una leve exasperación—. Llegas tarde.
Derek se inclinó para besar la mejilla de su madre. —Hola a ti también, mamá.
—Sabes cuánto tiempo hemos dedicado a planear esta velada —continuó Claire, claramente poco impresionada—. Lo mínimo que podrías hacer es llegar a tiempo.
—Mamá, por favor. Basta —dijo Derek con paciencia. Se enderezó y señaló a su padre con