—¿Qué te parece si Olivia me ayuda a encontrar mi propio lugar? —preguntó Derek con naturalidad una tarde, estirándose en el sofá nuevo de Isabella como si la idea se le acabara de ocurrir, cuando en realidad llevaba tiempo dándole vueltas—. Ya sabes… como te ayudó a ti. A pesar de lo que todavía pienso del baño, reconozco que es un sitio precioso.
Isabella, que estaba mirando algo en su móvil, se quedó inmóvil. Lentamente, levantó la cabeza y entrecerró los ojos mirando a su hermano.
—¿Qué? —p