Seis y treinta minutos de la tarde, su turno había terminado. Con la bolsa que le había dejado Rebecca, caminó hasta su casa. Por fin iba a descansar y no sólo eso, iba a ver a Rud y a Rebecca. Claro que estaba acostumbrado a verlos todos los días, pero tal vez no estaba acostumbrado a sentirlos como su familia. Con una sonrisa en la cara, continuó su camino hasta que sonó su móvil en el bolsillo de sus vaqueros.
Rápidamente, sacó el móvil. Podría ser Rebecca o incluso, Donnovan, su herman