Capítulo 84. ¿Te comieron la lengua los ratones?
Estela palideció, por un momento se descompuso y dio dos pasos atrás, después se armó de valor para enfrentar las acusaciones de la mujer, no podía dejar que la gente pensara que sus hijos no eran de Genaro, porque si eso llegaba a oídos de él lo perdería todo.
—¿Acaso estás loca? ¿De dónde sacas semejante mentira? No tienes idea de quién soy yo y te atreves a acusarme —expuso molesta—¿Quién te has creído tú? Una insignificante… —no siguió hablando porque las carcajadas de Mara no la dejaron.
—