Capítulo 80. La decisión está en tus manos
El rostro de la joven palideció, sentía que las piernas le temblaban, apretó los ojos con fuerza, solo esperando ser descubierta, hasta que escuchó la voz de Benjamín susurrarle al oído.
—¡Respóndele!
Al mismo tiempo que apretaba su cuerpo de la puerta para evitar que la abrieran, ella empezó a hablar un poco nerviosa.
—Señor Barton, aquí estoy, discúlpeme, me sentí mal, ya salgo —respondió aclarándose la garganta.
—¿Has visto a mi hijo? —se escuchó la pregunta con un tono de preocupación.
Benj