Capítulo 57. La carta
Genaro sintió un sudor frío, recorrerle la espina dorsal, un fuerte dolor se instaló en su pecho, se mareó y hubiese caído de bruces al suelo, si no es porque Ana Sofía lo sostuvo y evitó su caída.
—Papá ¿Qué pasa? ¿Qué tienes? —interrogó preocupada mientras lo ayudó a recostarse en el sofá.
—Estoy bien hija, es solo un pequeño mareo, ya se me pasará —replicó el hombre apretando los ojos y llevando su mano a la sien para apretarla.
—Vamos a llevarte al médico, no puedes quedarte en casa si te s