La noche se había cerrado sobre la mansión cuando regresamos del almacén. El enfrentamiento con Julián había dejado un eco de violencia en el aire, pero lo que realmente pesaba era el silencio entre Rocco y yo. Desde que le había confesado el embarazo, desde que me había mirado con esa mezcla de duda y frialdad, no habíamos cruzado más que unas pocas palabras.
Rocco se había retirado a su estudio apenas llegamos, diciendo que necesitaba revisar algunos documentos. Yo me había quedado en el vest