Mundo ficciónIniciar sesiónEstaba segura que el ruiseñor ya no volvería a mí, esta vez lo había perdido.
Pero de las siguientes palabras que mi mamá mencionó, abrieron mis esperanzas.
—Está delicado. Se quedará toda la noche con el veterinario y mañana podemos ir a ver cómo está y tal vez podamos traerlo a casa.
Asentí ligeramente.
Entramos a la casa, mi madre me abrazó.







