Después de un par de toques, Dmitry se ajusta el abrigo mientras espera frente a la puerta de madera que tiene la pintura ligeramente descascarada. Junto a él, Grigori se mantiene igualmente en silencio, con las manos en los bolsillos y con su expresión de alerta habitual. Desde el interior de la casa, se escucha el sonido de pasos arrastrados y una voz femenina que responde, algo apagada, a su llamada.
Unos momentos después, la puerta se abre lentamente, revelando a una mujer de unos sesenta añ