El eco de los tacones de Inna sobre la madera pulida llena el espacio con un ritmo firme y deliberado, este es el aviso de su llegada. Dmitry, la mira su primer instinto es fijarse en su semblante, y una calma se instala en su pecho al ver que el color ha regresado a su rostro.
—Espero no estar interrumpiendo…—dice con tono venenoso mientras termina de acortar la distancia y se coloca junto a Dmitry, quedando apenas con algunos pasos por delante de él, casi como si marcara el límite entre él y