Aquella petición toma a Dmitry por sorpresa, su mirada se clava en la imagen indefensa de Inna recostada sobre su cama, su cuerpo contraído tanto como puede, su mano tomando su muñeca con fuerza, sus ojos llenos de lágrimas y su mirada suplicante. Dmitry no dice nada y solo se termina se mueve para poder tomar asiento en la cama, apoyando su espalda contra el cabecero de la cama y abrazando a Inna contra su pecho.
Ninguno sabe decir cuánto tiempo exacto pasan en esa posición, pero la entrada de