Luego procedieron a ser espectadores de cómo Charlotte imparte las clases, entre ellos cuchichean y no creen que esa mujer se halla criando en la pobreza. Su nivel de conocimientos, su manera de ser, de expresarse verbal cómo físicamente les hacía dudar de los orígenes de la muchacha. Ellos miraban atentos a todo, de cómo era tan clara al momento de explicar y cómo él joven príncipe parecía absorber todo como una esponja.
—Creo que esa mujer miente…— Murmura Carlos, uno de los viejos. —Recuer