El día estaba precioso y a Charlotte le habría encantado ir con Karla, de picnic, pero mañana ya debía presentarse en el castillo para la llegada del concejo y aún no había ido a buscar el vestido. Seguía dudando de ir a esa boutique, miraba el sobre que Arthur le había dado y pensaba en dejarlo e ir con algunos de los vestidos que ya tiene, pero debía aceptar que ninguno era adecuado para la situación, por lo que terminaría aceptando el detalle de Arthur.
—Vamos Karla…— La niña corrió feliz h