La mañana en el castillo estaba diferente, pero en especial Arthur se veía diferente este día. Estaba muy sonriente y de muy buen humor, incluso había saludado de buena manera a Amalia, quien no pasó por alto aquella acción. Junto con su dama de compañía miraban a Artur ir de aquí para allá asegurándose de que los empleados llevaran todo lo necesario en su día de caza, a diferencia de en otras ocasiones que solo llevaba agua, esta vez pidió que también se empacara comida.
Por un momento Amalia