¿Había algo que agradecer en esta vida? Pues sí, Charlotte agradecía que el viaje fue corto para no estar sumida en ese eterno e incomodo silencio junto a Arthur, ninguno jamás se atrevió a decir palabra alguna, Charlotte porque consideraba que era de mala educación hablarle al rey sin su permiso y Arthur porque no dejaba de atormentarse que era lo que le iba a decir en cuanto sus amigos los dejaran solos.
Los cuatro bajaron de los carruajes y miraron a su alrededor estirando sus cuerpos, prepa