El sol brillaba sobre la ciudad cuando Ethan se dirigió decidido hacia la oficina de Mervin. Su mente estaba llena de furia y determinación mientras repasaba en su cabeza las palabras que planeaba decirle. No podía dejar que Mervin escapara de su responsabilidad.
Con pasos firmes, Ethan llegó a la puerta de la oficina de Mervin y entró sin siquiera llamar. La expresión en su rostro era un claro indicio de la ira que estaba a punto de desatar.
Mervin, que estaba revisando algunos informes en su