Olegda regresó a la empresa después de superar sus heridas físicas y emocionales. Su mirada reflejaba una determinación renovada, y la confianza regresaba con cada paso que daba. Al llegar a su oficina, una sorpresa la aguardaba: Ethan estaba allí, esperándola.
Ethan la miró con intensidad, como si sus ojos contuvieran un mensaje que solo ella podía descifrar. Sin decir una palabra, avanzó hacia ella, deteniéndose a pocos centímetros de distancia. En ese momento, el tiempo pareció detenerse, y