El corazón me dio un vuelco violento.
El hospital.
Acaso… ¿Había cambiado de opinión? ¿Estaba dispuesto a ayudarme?
Era el mismo hospital donde me he atendido estos últimos dos años y eso solo elevaba mis esperanzas.
Una enfermera, a la cual nunca había visto (y eso era mucho decir, ya que he estado en el hospital un montón de veces), vino directo a dónde estábamos, mirando a Maximilian.
—Señor King —dijo, con una sonrisa profesional—. Los doctores están listos. Pueden pasar a la sala