Lenya respiró profundo y fijó la mirada en Arantza.
—Tú… me habías dicho hace un tiempo que en realidad no te gustan las mujeres, que yo soy una excepción. Eso significa… que te puedes enamorar de un hombre —especuló con angustia. Su rostro expresaba una extrema preocupación, lo cual fue captado por los ojos de Arantza.
—Mira, en estos momentos, mis sentimientos por ti son tan fuertes que dudo mucho que llegue a fijarme en alguien más. Teniéndote conmigo, es imposible que me enamore de otra per