Cierta noche, la joven se hallaba tendida en su cama, con la mirada hacia el techo. No dejaba de reflexionar acerca de su relación y de cómo podía mejorarla. Apenas intercambiaba mensajes con Arantza y aquello la ponía ansiosa, pero no quería darse por vencida. Desde el principio supo que la relación no iba a funcionar, pero ¿cómo dejarla ir ahora que estaba completamente enamorada?
Miró su móvil que se encontraba a su costado y lo tomó para buscar el número de Arantza. Luego, la llamó.
Desafor