Muy cerca de la media noche logramos distinguir las tenues y bailarinas luces de las antorchas que iluminaban la periferia del pueblo de Liam.
Las emociones se reflejaban en los ojos en forma de lágrimas que se derramaban con alegría al contemplar su hogar que hacía tiempo no podían ver. Uno a uno demostraban de diferentes maneras el alivio que sentían al estar de nuevo pisando sus tierras; unos elevaban plegarias al cielo agradeciéndole a los dioses por su protección y guía, otros gritaban euf