Soledad bajó las gradas con su maleta y fue al comedor, Gustavo la esperaba con la mesa puesta, ella agradeció su gentileza de esperarla y se sentó a la mesa.
Después de desayunar ambos se quedaron sentados disfrutando la calidez del lugar, Gustavo ojeó su celular, revisó las notificaciones y de repente, dijo eufórico:
—¡Vaya, eres famosa! Mira.
Soledad abrió los ojos, se paró de la silla y se acercó a Gustavo.
—¿Qué es?
Gustavo le indicó una publicación hecha por una página del sector “