Graciela sonrió satisfecha, miró indignada a Diana, Raúl desvió la mirada a la pared y Ángel parecía el espectador de una mala comedia.
—Les dije que estaba bien, ahora sí me disculpa me tengo que retirar.
Diana interrumpió la salida de Graciela.
—Suponiendo que ella está bien, cosa que dudo porque al hablar con ella la noté mal, todavía me tienen que explicar porqué Saúl anda con Sandra a la orilla del mar, mientras mi hija aún no lo ve. desde el día que se casó hace más de un mes.
Graciela torció los ojos.
—Insinúas que estamos orquestando el abandono de Saúl.
Diana dio un paso a un lado con la mandíbula tensa el puño cerrado.
—No sé, tómalo como quieras pero prefiero que todo esté asunto lo investigue la policía.
Hasta ese momento se vivía un duelo a muerte entre las dos mujeres, el ambiente tenso, las miradas frías, y las sonrisas forzadas fueron anfitrionas del encuentro. Graciela miró a Ángel su mirada sombría, la pierna derecha con un ligero temblor, y el silencio inquebrantabl