La noche en San Lorenzo se sentía aún más tensa tras la visita de los hombres del cartel.
Valentina permanecía inmóvil en el centro de la sala de esterilización, apenas iluminada, con la mano temblorosa sobre el bolsillo de su delantal donde guardaba el tubo de ensayo.
El color rosa intenso del líquido parecía una sirena que gritaba su presencia.
¿Elena, todavía estás ahí? la voz de Mamá Rosa rompió el silencio.
Valentina se sobresaltó y se acomodó rápidamente el delantal.
Sí, Mamá Rosa. Solo