Las luces de la ciudad de Bogotá brillaban como granos de diamante esparcidos a los pies del cerro de Monserrate, pero para Valentina, ese resplandor no era más que un espejismo que ocultaba toda la podredumbre que se escondía en su interior.
Tras pasar todo el día luchando contra los repugnantes datos financieros de la corporación, no regresó directamente a la mansión.
Con la excusa de querer visitar la farmacia central para revisar el stock de nuevos medicamentos, logró burlar a sus custodi