Cinco años después
La llamada llegó a las tres de la mañana, como suelen llegar esas llamadas.
Isabella alcanzó su teléfono con manos adormiladas, viendo el nombre del asilo de ancianos iluminarse en la pantalla. Su corazón se hundió antes de responder siquiera.
¿Señora Santoro?
Sí.
Lamento informarle que su madre sufrió un derrame cerebral masivo esta noche. Los paramédicos hicieron todo lo posible, pero... lo siento mucho. Se fue en paz, sin dolor.
Isabella escuchó las palabras pero no las