Isabella condujo sin rumbo durante horas, las calles de la ciudad borrándose en un paisaje de luces y sombras. No podía ir a su apartamento Dante sabría buscarla allí. No podía ir con su madre no sin respuestas que todavía no tenía. No podía ir con Mariana no a las tres de la mañana.
Finalmente, se encontró estacionada frente al Edificio Morales. Su proyecto. Su sueño. La estructura a medio construir se alzaba contra el cielo pre-amanecer como un gigante dormido, sus pisos superiores todavía si