Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl silencio en la habitación del hospital era tan denso que Camila podía sentirlo presionando contra su piel como agua helada. Observó a su hermana—de pie junto a la puerta, escoltas reales flanqueándola como guardias de una prisionera—y sintió algo romperse dentro de su pecho.
No podía ser testigo de esto. No otra vez.







