Mundo de ficçãoIniciar sessãoDía doce. Camila había dejado de contar las horas y había comenzado a marcar los días como prisionera tallando líneas en una pared. Doce días desde la cirugía. Doce días de espera que se sentían como doce años.
Estaba en su posición habitual—sentada en la silla de vinilo verde que ahora tenía la forma de su cuerpo, sosteniendo la mano de Alejandro mientras le contaba sobre el día. No espera







