Una mañana nos fuimos Claudia y yo paseando hasta el bar donde yo trabajé, cuando entramos, mis compañeros y mi jefa se acercaron a mi abrazándonos, pero toda la alegría se esfumó cuando escuchamos cerrarse la puerta del bar viendo entrar a Liam y a sus amigos.
— Vamos al almacén, allí estaremos más tranquilas – me dijo mi jefa
— Hola Andrea ¿cómo estás? — me preguntó Liam que se había acercado donde estábamos todas.
— Estoy bien, gracias — le dije dándole la espalda marchándome con mi jefa