Ya era el medio día cuando nos marchamos del edificio donde Russo tenía su empresa, subimos a la limusina dando la orden Jonas al chofer para que nos llevara a uno de sus restaurantes, dejándome perpleja cuando lo escuche.
El chofer paró casi una hora más tarde en el parking de uno de los restaurantes, nos abrió las puerta ayudandome Jonas a bajar. Nada más entrar en el local, el maitre lo saludó como si se conocieran de siempre haciendo que lo acompañaramos a un comedor privado, al llegar, Jon