— A ti que te importa, voy a darme una ducha — le dije dejándolo solo en el salón
Cuando entre en mi dormitorio, me desnudé metiendome en la ducha, sentí como Liam apretaba mis pechos, sintiendo el calor de su cuerpo pegado a mi cuerpo y su boca en mi cuello
— Eres mia Andrea, no lo olvides — me dijo haciéndome gemir pellizcando mis pezones.
— Tienes prometida — fue lo único que pude susurrarle, sintiendo un placer indescriptible
— Tu hijo solamente puede ser mío, no te permitiré que lo vuel