Sin mediar más palabras, se marchó de la habitación quedándome en posición fetal en la cama donde acababa de tener dentro de mí al hombre que yo amaba. Entre en el baño para lavarme, me puse unas bragas y bajé hasta el Hall donde me esperaba inquieto David. Subimos a la limusina y entonces me preguntó.
— ¿Por qué has tardado tanto? a Priscila se la llevaban los demonios, ¿ha estado Liam contigo? —
— Si, me ha cogido de sorpresa, pero no quiero hablar de él — le dije
Por la noche para ir a la