Me quedé mirándo a David extrañada, preguntandome si nos había visto a Maximo y a mi en la cocina, confirmándolo David poco después.
— Eres mía, mi mujer, ¿que te estaba haciendo ese? no tuviste bastante anoche, Bianca eres una zorra — me dijo
— No soy de tu propiedad, ¿te enteras? y follo con quien yo quiera, tu no eres mi dueño — le grite
David cogió mis brazos levantándome de la cama acercando su cara a la mía con el semblante muy serio
— Todo tu me perteneces, no se te ocurra otra vez porqu