Estábamos los cuatro sentados en el porche, cuando vimos entrar en el rancho un coche precioso bajando del vehículo un hombre alto, de pelo castaño claro y muy bien vestido.
— Ya llego mi enlace con mis socios en Norteamérica — dijo Diego levantándose para estrechar la mano al desconocido
— Buenas, me llamo Maximo — nos dijo dandonos la mano
— Ellos son unos buenos amigos míos de Italia, pero hombre siéntate con nosotros — dijo Diego
— No gracias, tenemos que hablar Diego — dijo Maximo
— Esta b