A Jefferson le costaba poderse comunicar con su abogado. Necesitaba dejarle un mensaje urgente.
La mejor idea era mandar a llamar directamente a Lisa Díaz, pero no se lo permitirían. De hecho, a la única persona que él tenía el derecho a pedir que fuera a verle era Adam Coney.
La mala noche que había pasado no repercutía en los golpes que le ocasionaron, entendiendo siempre que fueron un par de guardias quienes le realizaron dicha fechoría.
La mala noche tenía mucho que ver con las palabras q