—¿Qué?
—Sí, ya para. Puedo entender que es la primera vez que pases por algo así, pero yo no. Ya lo superaré. Necesito que te relajes.
Él abrió la boca, asombrado, tragando grueso.
—Lenis…, ese hombre…
—Shhhh —silenció ella, apretando los párpados, gesticulando con las manos y separándose un poco de él—. No entiendes, no… —Bufó una buena ráfaga de aire—. Jefferson me hizo eso muchísimas veces. Muchas. —La sangre de George se congeló. Ella respiraba aceleradamente—. Lo voy a superar y tú también