—¿Vendrás a la reunión? —escuchó George la pregunta a través de su teléfono celular.
—No es buena idea, Peter. Quiero ir. Quiero ver a ese imbécil tras las rejas, pero Lenis… —George giró su rostro hacia la mencionada, quien se encontraba trajinando en la cocina del apartamento oficial del abogado, el mismo que quedaba cerca de su bufete.
Según lo que George estaba observando, ella se encontraba mucho mejor. Habían pasado cinco días después de lo ocurrido, ya era jueves de la semana siguiente