Lenis asintió, como si no le quedase mejor remedio que aceptarlo todo en ese momento y sonrió para cambiar un poco el sentido de aquella despedida.
—En cuanto tenga oportunidad, más pronto que tarde, entraré a la página web de la organización y me uniré a las charlas de inicio.
Los ojos oscuros de Seda brillaron, Max veía a Lenis con orgullo, aunque con algo de apuro por saber que afuera la esperaban para irse. Efectivamente, el hijo de Seda sintió el vibrar de su celular dentro del bolsillo i