Claudia tomó de la mano a Max y lo acercó a la otra chica.
—Max, ella es mi gran amiga Susana Williams.
Ambos estrecharon sus manos, mirándose fijo al rostro.
Maximiliano pudo darse cuenta que Susana tenía unos impresionantes ojos verdes que parecían casi irreales.
—Es un placer, Susana.
—El placer es mío.
Claudia sonrió pícara y con un tinte de triunfo en sus facciones, caminando en derredor a ellos hasta posicionarse a espaldas de la chica.
Un poco alejada de ella, le guiñó un ojo al re