Capítulo 29

—No puede salir, señorita Evans.

—T.C, no hay azúcar y no me tomaré el café amargo. En la despensa no hay y el servicio ya se fue, el cuarto de previsiones está cerrado. Si no dejas que yo vaya, irás tú. Aún tengo trabajo por hacer, quiero tomarme un café.

El moreno evitó resoplar. Ambos se encontraban frente a las puertas del ascensor, por donde ella estaba dispuesta a bajar.

—Debo acompañarla.

—Ok, no hay problema, pero nada de vehículo, nos vamos a pie. —El

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