Mundo ficciónIniciar sesiónEl apartamento estaba en total silencio, por lo que fue fácil para Lenis escuchar la puerta principal abrir y cerrarse.
La noche estaba cayendo, la luz del ocaso entrando desde la terraza, penetraba las puertas de vidrio. Ella no despegó la mirada de aquel espectáculo, sentada con los pies bajo sus muslos en el mueble de tres plazas, descalza y con la ropa del trabajo aún puesta.
George entró, la vio y quedó ensimismado. Él







