—¿TE FUISTE DE COMPRAS CON ESA MUJER?—gritó Alexa fuera de si, con los ojos enormes.
—Así es, y no es necesario que grites, estamos en la misma habitación — respondió desde la cama dónde estaba acostado y miraba a Alexa con cara inmutable.
—¿Qué rayos pasa contigo, Bruno?— lo miraba enojada— ¿Por qué tienes que verte con esa mujer?, ¿Por qué?— sus ojos que brillaban de furia parecían más grandes de lo que ya eran.
—Ya te he dicho que quería comprarle un regalo a Luciana y he ido para escogerlo