El CEO había quedado totalmente satisfecho, Romina era una brazos ardiente y él era el combustible que esa mujer necesitaba, lo volvió loco de placer
Romina no tenía idea de lo que había hecho entregándosele a ese hombre, pues se había convertido en su adicción, por ahora había calmado su hambre pero tenerla era algo que su cuerpo siempre le iba a pedir, era como estar enganchado a la más adictiva droga con solo haberla probado un par de veces
Esa noche los esposas descansaron en los brazos del