Muy a su pesar, Michelle tuvo que marcharse, enfrentarse al Boss de la mafia americana, era prácticamente un suicidio, pero sus sentimientos por Renata eran sinceros, dejarla le podía demasiado
— Eleazar, eres un sapo, ¿por qué le llamaste a mi hermano? ¿Y cómo está eso que quieres cortejarme? ¡eso primero me lo debes preguntar, si no estoy de acuerdo no puedes obligarme, me rehúso, eres insoportable!
— Pues te aguantas y me soportas, Renata, démosle fin a esta guerra de perro y gato, ¿creé