Eleazar había estado ocupado con unos cargamentos, demasiado ocupado para no cobrar lo que tenía pendiente, pero una vez concluida la entrega, se pudo dar un respiro
— Soy yo, estoy afuera de tu casa, tú y yo, tenemos algo pendiente, no creas que se me ha olvidado
— Carajo, Eleazar, ¿acaso te caiste de la cama? hoy no tengo clases y quiero dormir hasta tarde, voy a colgar, te veo en unas horas
— Levanta tu trasero de la cama o de lo contrario voy a entrar a tomar café con el Hades, as