Las palabras quedaron en el aire, Nathaniel lo había dicho, en su interior tenía angustia y desesperación, cuando ella se fue no solamente le dolía que sus hijos estuvieran llorando, él también estaba mal
— No quiero que me abandones, no he hecho nada para faltarle al respeto a nuestro matrimonio
— No hablemos más sobre eso, me quedaré, aunque lo hago más por los niños que por ti, y si vuelves a meter a otra mujer en donde vives conmigo, ni siquiera voy a preguntar, simplemente me marcharé
— No