El líder mafioso no daba crédito a lo que estaba escuchando, su hombre de confianza estaba ahí pidiéndole consejo para dar su merecido a una coqueta mujer que se la provocándole
Nathaniel, era un hombre extraordinario, ninguna de las mujeres que habían pasado por su cama habían quedado insatisfechas o inconformes, pero nunca había tenido que dar consejos de nada a nadie, por lo menos no de esa índole
— Carajo, Ray, ¿de que demonios hablas? !sé un varón, demuestra tus cualidades varoniles, calla